La reducción sostenida de la pobreza en Paraguay tiene un motor claro: el empleo. Así lo señala el Banco Mundial en su informe “Crecimiento, empleo y reducción de la pobreza: Lecciones aprendidas de Paraguay”, que posiciona al país como uno de los casos más sólidos de la región, con una caída de la pobreza de más del 50% a 16% en las últimas dos décadas.
El documento subraya que este proceso no es casual, sino resultado de políticas sostenidas orientadas a la productividad y la generación de empleo. En ese marco, el crecimiento económico cercano al 5% anual fue acompañado por una transformación del mercado laboral, con mayor acceso a empleos más estables y mejor remunerados, especialmente en los sectores de menores ingresos.
Estos avances dialogan directamente con las políticas impulsadas en Paraguay para fortalecer el trabajo formal y protegido. Desde el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social (MTESS), la intensificación de los controles laborales, junto con la implementación de incentivos para las empresas, ha contribuido a consolidar un mercado laboral más ordenado, con mayor inclusión en la seguridad social y mejores condiciones para los trabajadores.
El informe también resalta la importancia de un entorno regulatorio que facilite la inversión y la contratación, así como programas que fortalezcan las capacidades de la fuerza laboral. En este contexto, las acciones del MTESS orientadas a la formalización del empleo, la fiscalización del cumplimiento de derechos laborales y la promoción de herramientas de intermediación e inserción laboral han acompañado este proceso, permitiendo que el crecimiento económico se traduzca efectivamente en empleo de calidad.
Asimismo, el Banco Mundial destaca el rol de la inversión en infraestructura, la estabilidad macroeconómica y los programas sociales como “Hambre Cero”, que fortalecen el capital humano y amplían oportunidades, especialmente en los sectores más vulnerables.
Si bien el país ha logrado avances significativos, el informe advierte sobre la persistencia de brechas territoriales en departamentos con mayores niveles de pobreza, lo que plantea el desafío de profundizar las políticas públicas que integren a estas regiones al dinamismo económico.
La experiencia paraguaya es presentada como un caso de éxito regional, demostrando que la reducción sostenida de la pobreza se construye a partir de una combinación de crecimiento económico, generación de empleo y políticas públicas orientadas a mejorar la calidad del trabajo. En ese proceso, el fortalecimiento del empleo formal y la presencia activa del Estado en la regulación y promoción del mercado laboral resultan factores clave para sostener estos resultados en el tiempo.

